En un mundo que enfrenta una crisis climática sin precedentes, la transición energética ya no es una opción, sino una responsabilidad compartida. Apostar por tipos de energías renovables es una de las vías más efectivas para avanzar hacia territorios más sostenibles, resilientes y alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial el ODS 7: Energía asequible y no contaminante y el ODS 13: Acción por el clima.

Desde mODS, impulsamos un enfoque integral en el que los municipios se convierten en actores clave de esta transformación. Porque conocer, promover e implementar diferentes fuentes de energía renovable no solo reduce las emisiones, sino que también genera empleo local, mejora la calidad del aire y refuerza la autonomía energética de los territorios.

¿Qué son las energías renovables?

Las energías renovables son aquellas que provienen de fuentes naturales que se regeneran constantemente y no se agotan con su uso. A diferencia de los combustibles fósiles, no emiten gases contaminantes ni generan residuos tóxicos. Además, al poder desarrollarse en función de las características geográficas de cada territorio, permiten una producción energética descentralizada y adaptada a lo local.

Entre los principales tipos de energías renovables encontramos:

  • Solar.
  • Eólica.
  • Hidráulica.
  • Geotérmica.
  • Mareomotriz y undimotriz.
  • Biomasa y biogás.
  • Biocombustibles (bioetanol y biodiésel).

Veamos en qué consisten, cómo funcionan y qué beneficios aportan.

Energía solar: aprovechando la luz del sol

La energía solar convierte la radiación electromagnética del sol en energía útil mediante diferentes tecnologías:

  • Fotovoltaica: transforma directamente la luz solar en electricidad utilizando células solares. Es ideal para instalaciones en tejados, autoconsumo o comunidades energéticas locales.
  • Térmica: utiliza colectores solares para calentar agua o aire, y puede emplearse en climatización, calefacción o procesos industriales.

Cada vez más municipios apuestan por integrar la energía solar en edificios públicos, alumbrado exterior o equipamientos deportivos, reduciendo su dependencia de redes tradicionales y ganando en eficiencia.

Energía eólica: la fuerza del viento al servicio del territorio

La energía eólica transforma la energía cinética del viento en electricidad a través de aerogeneradores. Estos pueden instalarse en tierra (onshore) o en el mar (offshore), donde el viento suele ser más constante.

Los parques eólicos comunitarios son una opción interesante para zonas rurales, ya que permiten que la energía generada revierta en el desarrollo local. Además, su mantenimiento genera empleo verde y fomenta la innovación técnica.

Un ejemplo inspirador: gracias a la energía eólica, el 45% del consumo eléctrico de BBVA en España proviene de fuentes renovables desde la puesta en marcha de su parque en Villamayor de Gállego (Zaragoza).

Energía hidráulica: el poder del agua en movimiento

La energía hidráulica o hidroeléctrica se basa en el aprovechamiento del movimiento del agua (ríos, presas, corrientes o mareas) para generar electricidad. Cuando el agua fluye, hace girar una turbina conectada a un generador que transforma ese movimiento en energía.

Aunque es una fuente limpia y renovable, su desarrollo debe tener en cuenta el impacto ecológico de presas y embalses, especialmente sobre los ecosistemas fluviales. Los proyectos pequeños y bien integrados (minihidráulica) son una alternativa eficiente y sostenible para entornos rurales o de montaña.

Energía geotérmica: el calor que emana de la Tierra

La energía geotérmica aprovecha el calor interno del planeta, almacenado en el subsuelo, para generar energía térmica o eléctrica. Puede usarse tanto en sistemas industriales como en edificios públicos, viviendas o balnearios.

Sus beneficios:

  • Bajo coste de operación.
  • Emisiones casi nulas.
  • Suministro estable todo el año.

En zonas volcánicas o con actividad geológica destacada, la geotermia se convierte en una opción especialmente atractiva, también para usos agrícolas como el secado de alimentos o la pasteurización.

Energía mareomotriz y undimotriz: la fuerza del mar

Los océanos son una fuente de energía inmensa. Existen dos tipos principales:

  • Mareomotriz: utiliza el movimiento periódico de las mareas para generar energía.
  • Undimotriz: aprovecha la fuerza de las olas (más irregular, pero igualmente potente).

Ambas tecnologías requieren condiciones geográficas específicas, pero ofrecen un gran potencial en zonas costeras. Su desarrollo aún está en expansión, pero representan una oportunidad futura de diversificación energética en regiones litorales.

Biomasa y biogás: energía que nace de lo orgánico

La biomasa incluye restos vegetales, residuos agrícolas, podas, restos forestales o residuos orgánicos urbanos. Al ser transformada mediante combustión o digestión anaerobia, puede generar calor, electricidad o biogás.

El biogás es una mezcla rica en metano que se obtiene del tratamiento de residuos orgánicos en digestores. Se puede emplear como combustible renovable para calefacción, electricidad o transporte.

Además de producir energía limpia, esta fuente contribuye a:

  • Reducir residuos.
  • Impulsar el desarrollo rural.
  • Prevenir incendios forestales al gestionar restos de monte.

Biocombustibles: bioetanol y biodiésel

Los biocombustibles son combustibles líquidos obtenidos de materiales orgánicos. Los más conocidos son:

  • Bioetanol: producido a partir de caña de azúcar, maíz u otros cultivos, reduce significativamente las emisiones en comparación con la gasolina.
  • Biodiésel: se elabora a partir de aceites vegetales usados o grasas animales y puede utilizarse en motores diésel convencionales.

Ambos representan una alternativa real para el transporte sostenible, especialmente en sectores difíciles de electrificar como el agrícola o el transporte pesado.

¿Por qué promover energías renovables desde lo local?

Cada municipio, por pequeño que sea, tiene un papel clave en la transición energética. Incorporar diferentes tipos de energías renovables a la estrategia local contribuye a:

  • Reducir emisiones de CO₂ y combatir el cambio climático.
  • Bajar costes energéticos en edificios municipales y servicios públicos.
  • Impulsar empleo verde y formación técnica.
  • Mejorar la resiliencia energética frente a crisis o cortes de suministro.
  • Revalorizar el patrimonio natural y los recursos autóctonos.

Además, muchas de estas soluciones pueden integrarse en planes de acción climática, Agenda Urbana, EDUSI o Planes de Economía Circular, lo que facilita su financiación a través de fondos europeos.

Un futuro sostenible se construye con energía limpia

La diversidad de fuentes renovables disponibles hoy permite que cada territorio encuentre la combinación energética más adecuada según su geografía, economía y comunidad. Desde mODS animamos a los municipios a liderar el cambio: planificar, medir, actuar y comunicar su apuesta por las energías limpias.

Porque cada panel solar en un colegio, cada aerogenerador en un campo, cada sistema de biomasa en un centro de día, es una decisión valiente hacia un futuro más verde e inclusivo.

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